jueves, 13 de febrero de 2014

Cultura de Las Mercedes en el Museo de Termas de Rió Hondo.



La Cultura de Las Mercedes, que se encuentra muy bien representado por numerosos objetos en el Museo Paleoantropologico Rincón de Atacama en Termas de Rió Hondo,  se desarrolló entre el 400 a. C. y el 700 d. C. en las sierras de Sumampa y Guasayán, en la provincia argentina de Santiago del Estero.

La cerámica que la identifica puede ser: gris negra si fue cocida en horno cerrado, o bien rojiza si se la coció en atmósferas oxidantes (hornos abiertos). Las piezas pueden ser lisas, grabadas o pintadas de blanco sobre fondo rojo o negro, con motivos geométricos.

A pesar de la gran cantidad de material arqueológico procedente de la región de Santiago del Estero son pocos los estudios desarrollados. En una época se les atribuyó exagerada antigüedad a las culturas de la "mesopotamia santiagueña", postulándose un hipotético “imperio de las llanuras”, emparentado con remotas civilizaciones del cercano oriente. Luego se llegó a la conclusión de qu estas culturas son similares y en gran parte contemporáneas con las otras del NOA. En Santiago del Estero el periodo temprano estaría representado por la cultura de Las Mercedes.

Según los datos disponibles, Las Mercedes es la entidad cultural agro alfarera más antigua de la región. Su bautizo y catalogación fue obra del arqueólogo Roque Gómez. Con un patrón de asentamiento aparentemente distinto al de la tradición posterior, Las Mercedes se dispersa en el sector occidental de la provincia, con instalaciones extremas hasta ahora conocidas ubicadas en la « Mesopotamia » de los ríos Dulce y Salado, específicamente la aldea de Sayanita (Reichlen, 1940).

Los rasgos cerámicos de Las Mercedes se pueden sintetizar en dos grandes grupos: uno de alfarería negra incisa, con formas y decoración que la vinculan a Ciénaga y Aguada del área Valliserrana, y otro grupo, llamado "Cortaderas" (Serrano, 1958) de color rojizo y con decoración tricolor negro y blanco, cuyos ejemplares más típicos se encuentran en la zona del Ambato (Pérez y Heredia, 1975).

Alguna de esas piezas, pertenecientes a la colección Rosso, presentan figuras draconiformes y otras antropomorfas (Aguada), y sus rasgos faciales presentan la particular nariz llamada ganchuda (Lorandi, 1969); dichos motivos que se completan con otros geométricos. Las representaciones figurativas parecen poco comunes en el territorio de Santiago, en general las piezas "cortaderas" de Santiago conservan solamente el escalonado y la morfología característicos de cuerpos superpuestos y base cónica. Aparentemente al penetrar en la llanura, el estilo Cortaderas pierde algunos de los temas que la individualizaban en el Ambato. Por otra parte tampoco hay buenos datos acerca de los porcentajes relativos de este grupo respecto a los otros tipos Las Mercedes, ni parece claro que su asociación haya sido permanente.

Otros elementos del contexto descrito por Gómez son comunes a la tradición posterior: Las puntas líticas triangulares pequeñas, la industria del hueso o la presencia de miniaturas. En este sentido, Las Mercedes es una especie de puente entre las entidades culturales del Ambato y la típica tradición de la llanura. No hay datos sobre el sistema económico, aparte de su actividad cazadora y pescadora. También se especula que tuviera una horticultura muy primitiva.

Es claro que esta problemática de identidad se inserta en consideraciones más amplias, tales como el uso del concepto de “cultura” para las entidades conocidas del N.O. Por ejemplo Aguada esta presente en Ambato, pero hay diferencias notorias con Hualfín, donde ha sido mejor estudiado (González, 1961-64). A medida que un estilo se dispersa sufre modificaciones e incorpora elementos que estaban ausentes en la región donde se lo aisló роr primera vez. Todo eso hace que la dinámica de interrelaciones espacio-temporales resulte mucho más compleja que lo se pretende expresar a través de una seriación lineal. 

También resulta fuente de errores encerrar elementos contextuales locales dentro del rótulo de “cultura”, porque de esa forma el arqueólogo termina creando muchas culturas, aparentemente disociadas, cuando en realidad puede tratarse de una sola tradición u horizonte cultural, que contenga variedad de manifestaciones locales, con rasgos que las particularizan, pero que no las aíslan de la totalidad. Estas sesudas consideraciones se hacen para que pueda entenderse que ante una situación como la que plantea Las Mercedes, la solución no es local sino global, en relación al N.O. 

No hay duda de que Las Mercedes es originalmente intrusiva en Santiago, de modo que lo que habrá que averiguarse son las causas de la dispersión y las condiciones en que se produjo y los tipos de relaciones que se establecieron con las sociedades que ya ocupaban la llanura. Desde este punto de visita, Las Mercedes еs una entidad cultural que penetra en Santiago occidental porque sus sierras forman parte del sistema ecológico del Ambato. 

Роr lo tanto, al menos en sus momentos finales, Las Mercedes debió estar en contacto con Aguada y al mismo tiempo se introduce al interior de la llanura y debió hacer contacto también con los portadores de Fase Las Lomas, que comienza tal vez hacia el año 800 d. C. y que constituye la más antigua de las fases de la Tradición Cultural Chaco-Santiagueña propiamente dicha. También queda pendiente el estudio de los mecanismos adaptativos y las razones por las que los portadores de materiales de Las Mercedes se expanden hasta la «Mesopotamia». 

De lo que no hay duda es que de alguna forma entraron en contacto con grupos con alfarería de técnicas Sunchituyoj y les transmitieron elementos de su ideología draconiforme, como lo muestran los « búhos draconizados » de Fase Las Lomas.

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