Mostrando entradas con la etiqueta ceramica aborigen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ceramica aborigen. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de agosto de 2015

Industria ósea prehistórica exhibida en el Museo de Termas de Río Hondo.

La industria ósea es aquella industria que elabora útiles cuya materia prima es orgánica, es decir, los fabricados en hueso, asta o marfil. Por su naturaleza química presentan un grado de conservación inferior a las industrias líticas. Los útiles óseos que se han conservado en la actualidad son los que han permanecido enterrados en condiciones favorables para su preservación, al igual que cualquier resto organico sin manipulación antropica.

Posiblemente en la prehistoria se hayan elaborado diferentes utensilios realizados en madera, corteza de árbol, cuerda, piel, plumas de ave, pelos, etc, pero han desaparecido. Solamente se han conservado algunos fragmentos de madera con huellas de haber sido elaborados por el ser humano como lanzas, pértigas o astiles rematados en puntas de piedra u óseas. 

Los materiales orgánicos no poseen la dureza de la piedra cuando se fabrica una herramienta. Sin embargo son mucho más maleables y flexibles, lo que permite su utilización para otras actividades. Permiten por tanto realizar técnicas que son difíciles de elaborar con piedra, como el recortado, la perforación, la incisión o el pulimento. Además los materiales óseos permiten realizar sobre su superficie determinadas marcas, así como desarrollar manifestaciones artísticas.

Un punzón es un objeto apuntado usada habitualmente para perforar o trabajar materiales tales como la madera o la piel. Los punzones de hueso son apuntados en cualquier resto óseo. La cantidad de pulido de uso, el método de preparación, y el tamaño de estos objetos puede variar considerablemente. Se suelen clasificar los punzones de acuerdo a las características del hueso usado. Muchos retienen la epífisis o extremo redondeado del hueso. 

Aunque algunos autores tienen hipótesis diferentes sobre el uso de estos útiles, los dos usos principales sobre los que hay acuerdo son el trabajo de cestería y la perforación de la piel de animales. Aunque estas apreciaciones podrían variar según la región del país, la antigüedad, hábitos culturales y forma de preservación. 

Te esperamos en el Museo Municipal Rincón de Atacama para que descubras lo interesantes de estas piezas.

Texto: Mariano Magnussen Saffer.     Direccion Institucional: Sebastian Sabater.

Bibliografía

Menéndez García, Rafael (1994). «Consideraciones entorno a los llamados “bastones de mando”» (PDF). Zephyrvs. XLVII: 333–342. Consultado el 11 de julio de 2011.

Semenov, S. A. (1985) Prehistoric Technology: An experimental study of the oldest tools and artefacts from traces of manufacture and wear.

domingo, 5 de enero de 2014

Te esperamos para conocer las curiosas cerámicas de la Cultura Condorhuasi.


Vasija de cerámica roja incompleta. Representa a una mujer de la cultura Condorhuasi. Representa al culto de la maternidad. Antigüedad, 450 D.C.

La cultura Condorhuasi se desarrolló desde el 400 a. C. al 700 d. C., principalmente en el valle de Hualfín en lo que actualmente es parte de la provincia de Catamarca y regiones aledañas, como en la provincia de Santiago del Estero (Ciudad Termas de Rio Hondo).
Presenta similitudes con piezas cerámicas de las culturas de La Candelaria (de Argentina) y del Molle (del norte de Chile). El que haya sido una cultura pastoril, hace suponer que su origen se relaciona con las culturas del altiplano de sur de Bolivia.
Sobre la base de variaciones en la cerámica a lo largo del tiempo, se distinguen tres fases cronológicas de desarrollo en esta cultura:

1-Fase Diablo (200 a. C.–200 d. C.): la cerámica predominante es de color rojizo, amarillento o negruzco, de fondo redondeado y sin asas. Las vasijas son globulares y de cuello cilíndrico, con líneas verticales onduladas. Al mismo tiempo que esta fase, se desarrolla la cerámica Vaquerías, con jarros semicilíndricos y recipientes modelados que representan figuras o cabezas humanas pintadas con motivos geométricos.
2-Fase Barrancas (200-350 d. C.): vasos antropomorfos, zoomorfos y zooantropomorfos frecuentemente pintados con diseños geométricos blancos.

3-Fase Alumbrera (350-500 d. C.): se desarrolló en la zona de Alamito. Se caracteriza por los vasos modelados, con combinación de colores sobre una pintura roja en grandes recipientes de ovoidales.

Fueron esencialmente una sociedad de pastores de llamas, con escasa agricultura. Debido a que vivían en comunidades formando aldeas, se supone que debieron contar con jefes que regulaban las labores productivas. Las viviendas eran de planta circular y muros de piedra.

Nos puede visitar a diario en la calle Caseros 268 en la ciudad de Termas de Rio Hondo.

lunes, 12 de agosto de 2013

Esfuerzo autodidacta por la arqueología. -1992-


Relación con la antropología. Reunir piezas para un museo de Río Hondo.
La arqueología es la ciencia que se dedica al estudio de elementos o materiales antiguos, como
también los sitios donde se los investiga para determinar su procedencia o cultura que los dejó en
el lugar.

Es otra cosa la antropología: estudia la relación de esos materiales arqueológicos con el hombre
y su modo de vida y es también una ciencia moderna dedicada al estudio del hombre en relación
con sus semejantes y el hábitat que adopta para vivir en grupos o familias, minoritarias o mayoritarias.

En las universidades estas ciencias se estudian en las facultades de Humanidades, aunque entre
los más destacados arqueólogos hay personas autodidácticas dedicadas a la investigación ya la
museología, sin ser éstos egresados de universidad alguna.

Este tema deseamos puntualizar en este número con un ejemplo concreto y positivo.
En Río Hondo también hay entusiastas por la arqueología, a la cual dedican horas de trabajo minucioso de exploración de campo y también tareas de laboratorios.

Tal es el caso de Sebastián Sabater, que en sus horas libres se dedica con éxito a la búsqueda
de cerámicas y elementos líticos o de hueso (utensilios), generalmente bajo los rayos solares y a
los lugares descampados para la exploración.

Una vez reunido el material comienza el trabajo de limpieza de las piezas para quitarles el sarro, otras debe recurrir a la paciente labor de unir fragmentos, como si se tratara de un rompecabezas, hasta dar con la pieza completa, o semicompleta.

Noble tarea

La noble tarea de este entusiasta por la arqueología se ve coronada por su afán sin fines de lucro,
por la conservación del patrimonio histórico y cultural de la región.
A él se le debe también el rescatar la fina y delicada cerámica de nuestros antepasados, para
conocer su cultura, estructura social y económica, como sus creencias, con el fin de que, al final,
sean expuestas en un museo de Río Hondo, gocen de una apropiada valoración y llegen al turismo
como el máximo atractivo histórico-turístico de la región.


MiguelA. Molina. Fuente: Revista El Portal del NOA  -1992-