miércoles, 1 de junio de 2016

El Quirquincho chico o Piche llorón. Conociendo nuestra fauna.


Dentro de los mamíferos que encontramos en el departamento de Río Hondo y en parte del NOA, encontramos al Quirquincho chico o Piche llorón, cuyo nombre científico es Chaetophractus vellerosus.

La especie fue descrita por John Edward Gray en 1865 a partir de un ejemplar del Museo Británico recolectado en Santa Cruz de la Sierra (este de Bolivia) y fue nombrado como Dasypus vellerosus y posteriormente modificado.

Sus hábitats son bosques templados, sabanas secas y húmedas, montes subtropical y tropical, pastizales subtropical y tropical, desiertos cálidos, templados y fríos, tierra arable, pasturas, plantaciones, y jardines.

Es un animal acorazado, su armadura está constituida por un mosaico de pequeñas placas óseas, desde la capa inferior de la dermis (piel), y están recubiertas de epidermis córnea. Es un sistema de protección contra sus depredadores; protegiendo incluso su cola. Las placas forman un escudo de una sola pieza sobre los hombros y otro sobre los cuartos traseros. 

La parte media del cuerpo tiene unas placas que forman bandas transversales articuladas entre sí, es decir, que se unen por una piel blanda; así se pueden enrollar formando una bola bien acorazada y cubrir la parte del cuerpo desprotegida: abdomen. De cuerpo robusto, patas cortas y musculosas, pudiendo desplazarse rápidamente. Extremidades con garras semejantes a uñas y las usa para conseguir su alimento o para excavar madrigueras. De hábitos nocturnos; se alimenta de insectos, gusanos, pequeños vertebrados y, carroña.

En el Gran Chaco de Bolivia, oeste de Paraguay y por el centro de Argentina, extendiéndose hasta Mendoza, y con distribución disyunta en Buenos Aires.

Fuentes:

Abba, A.M., Cuellar, E. & Superina, M. (2014). «Chaetophractus vellerosus». Lista Roja de especies amenazadas de la UICN 2015.4 (en inglés). Consultado el 19 de enero de 2016.

Magnussen Saffer, Mariano (2010). Los Principales Mamíferos de la Republica Argentina. Colecciones de la Naturaleza. Grupo Paleo Ediciones Independientes.

Wilson, Don; Reeder, DeeAnn, eds. (2005). «Chaetophractus vellerosus». Mammal Species of the World (en inglés) (3ª edición). Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2 vols. (2142 pp.).

sábado, 14 de mayo de 2016

Tonocotés, una mirada a su población.

Los tonocotés o tonokotés son un pueblo aborigen que habita las provincias de Santiago del Estero y Tucumán en la República Argentina.

Junto a otros pueblos del antiguo Tucumán, los españoles los llamaban Juríes, deformación de la voz quichua xuri que significa ñandú, denominación que les dieron a los nativos que vestían con una especie de taparrabos de plumas de esta ave y que se desplazaban en verdaderas bandadas. Ya en 1574 aparece en un documento la denominación de tonocoté que con el tiempo suplantó a la anterior.

Pertenecen al tipo brasílido, su estatura es mediana, la cara ancha y la nariz mediana. Adquirieron costumbres andinas, siendo sedentarios y practicando la agricultura, la caza, la pesca y la recolección.

En tiempos prehispánicos habitaron la franja centro-sur de los llanos santiagueños y en la actual ciudad de Santiago del Estero. Limitaban al norte con los lules, al sur con los sanavirones, al oeste con los diaguitas y al este con el río Salado.

Las viviendas se construían formando túmulos sobre elevaciones artificiales del terreno, de forma redonda y de material poco duradero y techo de paja. Cercaban sus aldeas con empalizadas.

Las inundaciones anuales de los ríos Dulce y Salado eran utilizadas para regar sus cultivos de maíz, quinoa, porotos y zapallos. Recibieron una fuerte influencia de las culturas andinas. Criaban llamas y ñandúes. También practicaban la recolección de algarroba, chañar, frutos de tunas y de cacao.

Se destacaron en la alfarería fabricando grandes urnas funerarias y pucos, con motivos muy elaborados. Conocieron también la metalurgia primitiva y desarrollaron el tejido en telar, los adornos de plumas y la cestería.
Su dios principal era Cacanchic, que tenía características buenas y malas a la vez, siendo el protector de las siembras.

De su idioma originario solo se conservan con seguridad dos palabras: Gasta y Gualamba, que se supone significan pueblo y grande respectivamente. Fue estudiado por el padre Alonso de Bárzana, pero no se conserva ningún escrito.

Los actuales tonocotés son conocidos como suritas, son en parte descendientes mestizos de los antiguos tonocotés y hablan un dialecto propio derivado del quichua santiagueño. Se distribuyen en 19 comunidades rurales con aproximadamente 6.000 habitantes en los departamentos San Martín, Figueroa y Avellaneda.

Bibliografía consultada.

El desarrollo cultural prehispánico en Santiago del Estero, Argentina., Ana Maria Lorandi, Journal de la Société des Américanistes, Año 1978, Volumen 65, Número 65, pp. 63-85.

Canals Frau, Salvador: "Poblaciones indígenas de la Argentina, su origen, su pasado, su presente", 1953.

Gramajo de Martínez Moreno, AMalia: "La frontera interior de Santiago del Estero - El Gral. Antonino Taboada y el Cnel. Juan Manuel Fernández", en Cuadernos de Cultura, Santiago del Estero, editado por el Municipio de Santiago del Estero, nº19, julio de 1980.

Wagner, Duncan y Emilio: "La Civilización Chaco Santiagueña y sus correlaciones con las del Viejo y Nuevo Mundo", 1934.

Nuevo Diario - Reconocen derechos de comunidades aborígenes.

domingo, 8 de mayo de 2016

Proceso de fosilización de la madera. Paleobotánica en Río Hondo.


El Museo Municipal Rincón de Atacama viene colectando desde hace varios años restos de maderas fosilizadas, que según  los últimos estudios pertenecen a Quebrachos y Algarrobos que vivieron en nuestra región hace  unos 3 millones de años junto a grandes y pequeños vertebrados, cuyos restos óseos fosilizados también se encuentran asociados a estas maderas. Pero como los restos de madera de un árbol llega a nuestras manos convertidas en roca?

La fosilización de la madera es un conjunto de procesos por los que todo el material orgánico ha sido reemplazado con minerales (la mayoría de las veces variedades de la sílice), conservando en algunos casos de permineralización los detalles más delicados de la madera, como las paredes celulares.

El proceso de petrificación sucede bajo tierra, cuando la madera queda enterrada bajo sedimentos, conservándose gracias a la ausencia de oxígeno. El agua rica en minerales que se filtra por los sedimentos deposita minerales en las células de la planta, de forma que cuando la lignina y la celulosa se descomponen, se forma un molde de roca en su lugar.

Elementos como el manganeso, el hierro y el cobre presentes en el agua y el fango durante el proceso de petrificación dan a la madera una variada gama de colores. Los cristales de cuarzo puros son incoloros, pero cuando se añaden contaminantes al proceso adquieren un color amarillo, rojo o de otra tonalidad.

La madera petrificada puede conservar su estructura original con todo detalle, hasta el nivel microscópico. Estructuras tales como los anillos de crecimiento y los diversos tejidos pueden observarse con frecuencia.

La madera petrificada puede conservar su estructura original con todo detalle, hasta el nivel microscópico. Estructuras tales como los anillos de crecimiento y los diversos tejidos pueden observarse con frecuencia.

Te esperamos en el Museo Rincón de Atacama de la ciudad de Termas de Río Hondo para conocer los restos fosilizados de plantas y animales que vivieron en esta zona en los últimos 5 millones de años.

miércoles, 20 de abril de 2016

Los extraños Miriápodos Chilopodas en el Museo de Termas de Rio Hondo.


En la exhibición entomológica del Museo Municipal Rincón de Atacama de nuestra ciudad, se exhiben disecados unos extraños animales parecidos a los insectos que poseen mandíbulas. En la imagen que acompaña este texto, se observa dos ejemplares exhibidos en la sala (izq) e imagen ilustrativa (der).

Los miriápodos son un subfilo de artrópodos mandibulados, similares a los insectos en algunos aspectos, pero con muchos caracteres que los diferencian de éstos. Comprenden cuatro grupos bien clasificados, los ciempiés, milpiés, paurópodos, y sínfilos, todos terrestres. Todos tienen en común un cuerpo compuesto por dos regiones, cabeza y tronco, éste último es largo y está formado por muchos segmentos y multitud de pares de patas.

En la clase Chilopoda, el par de patas más cercano a la cabeza está modificado y hace las funciones de aguijones inoculadores de veneno. Los cuatro grupos también exhiben diferencias marcadas en aspectos tales como la alimentación, por ejemplo, dándose el caso de especies predadoras (clase Chilopoda) y otras de hábitos detritívoros (clase Diplopoda).

Hace unos 300 millones de años, algunos representantes de este grupo superaban el metro de largo.

Te esperamos en el Museo Municipal Rincón de Atacama para conocer este y otras criaturas que habitan en nuestra región.

martes, 5 de abril de 2016

Fósiles del Museo Rincón de Atacama destacados en la Web.




Algunas de las piezas paleontológicas que se encuentran en exhibición o resguardadas en el Museo Municipal Rincón de Atacama de Termas de Río Hondo, se pueden observar en distintas secciones (principalmente en la Paleoguia del Plioceno y Pleistoceno) del destacado sitio “PaleoArgentina Web – Portal de Paleontología de Argentina”, uno de los sitios educativos mas importantes de lengua hispana en esta temática. Allí destacan fósiles hallados en nuestra localidad, como armadillos, gliptodontes, mastodontes entre otros. Visite el sitio www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/principal.htm

lunes, 14 de marzo de 2016

Los Toxodontes. Gigantes extintos de nuestra región.

En el Museo Municipal Rincón de Atacama de la ciudad de Termas de Río Hondo, se exhiben y resguardan numerosos restos fósiles de “Toxodontes”, un grupo de animales representado especialmente por su máximo exponente, el Toxodon, una especie con características similares al hipopótamo (convergencia adaptativa) y que seguramente deambulo por el Río Dulce. Este grupo vivió en nuestra región desde el Mio-Plioceno al Pleistoceno tardío (entre 5 millones de años a 12 mil años antes del presente).

Los toxodontes son un suborden extinto del orden Notoungulata. Habitaron en Sudamérica, ocupando una gran variedad de nichos ecológicos y desarrollando especies de animales herbívoros de aspecto muy distinto. La mayoría eran cuadrúpedos digitígrados.

El nombre del grupo deriva del género Toxodon, el primer ejemplar que se descubrió, un gran herbívoro del tamaño del actual rinoceronte negro con cuatro dedos en cada pata.
El nombre del grupo (Toxodonta, que quiere decir "diente inclinado") hace referencia a la curva lateral de las muelas. Como en otros subórdenes de notoungulados, los dientes tenían coronas bajas y eran de fórmula completa en los géneros primitivos, pero después se fueron especializando. 

Los dientes indican que el genero Toxodon era una mezcla de ramoneador y comedor de hierba, que cortaba y masticaba la dura hierba, pero también se alimentaba de follaje. Los toxodontos han sido comparados con los hipopótamos, quizás por el hecho de poseer extremidades algo cortas y grandes dientes frontales. Sin embargo, la presencia de adaptaciones especiales en la rodilla de estos animales sugiere que se trata de animales terrestres, habitantes de espacios abiertos.

 El Toxodon llego a medir unos 3 metros de largo y una masa estimada de una tonelada. El cráneo de este animal tiene un tamaño de 70 centímetros y sus mandíbulas provistas de incisivos de crecimiento continuo, cuyos esmaltes se representan en fajas longitudinales. Se asemejaban a los actuales hipopótamos y rinocerontes, pero sin parentesco alguno, es otro ejemplo de evolución paralela o convergencia adaptativa, es decir, cuando dos especies totalmente aislados comparten nichos ecológicos similares, desarrollando algunos rasgos morfológicos notablemente parecidos. 

Su hábitat estaba conformado por llanuras abiertas y frondosos pantanos, alimentándose principalmente de vegetales, los cuales, podían ser extraídos con sus mandíbulas en forma de "pala".
Muchos fósiles de toxodontes en América del Sur, han sido encontrados junto a puntas de flecha. Esto indica que los hombres prehistóricos los cazaban, pudiendo ser la causa principal de su desaparición.

En las imágenes que acompañan el texto; Fragmento mandibular de un Toxodonte en la sala de exhibición del Museo Municipal Rincón de Atacama de la ciudad de Termas de Río Hondo. Ilustración de Toxodontes en primer plano y Macrauquenidos (con trompa) de autor desconocido.

Bibliografía sugerida. 

AMEGHINO, F. 1889. Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina. Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, 6:1-1027.

BONAPARTE, J.F. & BOBOVNIKOV, J. 1974. Algunos fósiles pleistocénicos de la provincia de Tucumán y su significado estratigráfico. Acta Geológica Lilloana, 12(11):171-183.
BOND, M.; CERDEÑO, E.P. & LOPEZ, G. 1995. Los Ungulados Nativos de America del Sur. In: Alberdi, M.T.; Leone, G. & Tonni, E.P. (Eds.), Evolución climática y biológica de la región Pampeana durante los últimos cinco millones de años. Un ensayo de correlación con el Mediterráneo occidental. Museo Nacional de Ciencias Naturales, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Monografías 12, p. 259-275.
MAGNUSSEN SAFFER, MARIANO. 2015. Los Notoungulados más conocidos del Plioceno de la Republica Argentina.  Paleo Revista Argentina de Paleontología. Boletín Paleontológico. Año XIII. 135: 25-31. 
NOVAS, F. 2006. Buenos Aires hace un millón de años. Editorial Siglo XXI, Ciencia que Ladra. Serie Mayor.

TONNI, E.P. 2004. Faunas y Climas en el cuaternario de la Mesopotamia Argentina. In: Aceñolaza, R.G. (Coord.). Temas de la Biodiversidad del Litoral fluvial argentino, INSUGEO, Miscelánea, 12:31-36.

martes, 1 de marzo de 2016

Cabeza de Zorro, una de las figuras zoomorfas milenarias del Museo.


Entre las figuras zoomorfas, son objetos que presentan forma o estructura animal. Se pueden encontrar infinidad de objetos escultóricos con formas zoomórficas, sobre antiguas ruinas, como por ejemplo estelas funerarias, amuletos, o utensilios religiosos.

En el Museo Municipal Rincón de Atacama resguarda varias piezas de este tipo. Entre ellas la representación de un zorro que convivió con las culturas humanas de la región.

Zorro gris chico (Pseudalopex gymnocercus), no difiere mucho de los demás zorros. Su frente es ancha, el hocico es pronunciado y angosto y las orejas son triangulares y largas. La cola es de color grisáceo, bastante larga y posee abundante pilosidad. Este zorro es de contextura física poco robusta. La coloración general del cuerpo puede variar de un bayo-amarillento con pelos negros en el dorso a un color oscuro homogéneo. Los ejemplares mas conocidos son aquellos que presentan un manto gris uniforme, compuesto por pelos negros y blanquecinos.

Los flancos, las extremidades y la cara son por lo general de un color bayo-rojizo. La garganta y parte de la zona ventral del cuerpo son blancos. Por otra parte, los ejemplares de esta especie presentan una mancha oscura en axila y en la parte inferior del muslo. Esta especie se encuentra presente a lo largo y a lo ancho de todo el territorio argentino.

Habita en todos los ambientes abiertos tales como: monte abierto, bosque abierto, estepa, pastizal y arbustal. Se refugia principalmente en cuevas y huecos de distintos tipos y tamaños. Las cuevas pueden pertenecer a mulitas, peludos, zorrinos y vizcachas. El zorro gris se muestra bastante adaptado a la presencia humana y a las modificaciones que este produce en el ambiente. Es común observar ejemplares en zonas periurbanas, rurales y agro-ecosistemas.

Su alimentación responde a la de tipo oportunista, pudiendo consumir, según la disponibilidad en el hábitat, desde semillas y frutos hasta presas de origen animal como: libres, tinámidos (aves terrestres), pequeños mamíferos, reptiles, insectos e inclusive carroña.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Escorpiones en el Museo de Termas de Río Hondo.


Los escorpiones o alacranes (Scorpiones o Scorpionida) son un orden de arácnidos provistos de un par de apéndices en forma de pinza (pedipalpos) y una cola acabada en un aguijón provisto de veneno.

Se conocen unas 1400 especies en todo el mundo. Alcanzan tamaños entre los nueve milímetros de Typhlochactas mitchelli y los 21 centímetros de los emperadores (Pandinus imperator) o de Hadogenes troglodyes.

Habitan preferentemente en terrenos arenosos o rocosos o en las superficies tropicales y desérticas. Una minoría son arborícolas trepadores, erráticos o cavernícolas y mantienen relaciones comensalistas o sinantrópicas en las cercanías de moradas humanas, para quienes sólo una insignificante cantidad de especies puede resultar mortífera.

En el Museo Municipal Rincón de Atacama, se exhiben varios individuos en la muestra de Entomologia. Se destaca un ejemplar de Timogenes sp y Tittus trivitatus.

La especie más relacionada con T. dorbignyi es T. haplochirus; ambas especies pueden distinguirse porque los machos de T. dorbignyi poseen una depresión muy conspicua en la cara interna de la pinza, mientras que en los machos de T. haplochirus ésta se encuentra apenas marcada. Color general amarillo pajizo; en algunos ejemplares se observa un leve manchado castaño en el carapacho y los tergitos. Los machos adultos miden entre 35 y 65 mm, las hembras hasta 60 mm. 

Timogenes dorbignyi posee una distribución notablemente amplia; habitando desde el centro de la Argentina hasta el centro de Bolivia. La mayor parte de las localidades donde ha sido colectada esta especie, corresponden a la provincia fitogeográfica Chaqueña; sin embargo, en su extremo meridional de distribución también penetra en la provincia fitogeográfica del Monte, y posiblemente en el Espinal.

Tittus trivitatus, son escorpiones de tamaño mediano, los machos miden entre 43 y 62 mm, las hembras miden entre 50 y 62 mm. Puede separarse de todas las especies argentinas del género por poseer tres franjas oscuras en la cara dorsal del mesosoma, que se encuentran bien separadas por dos anchas franjas despigmentadas. La especie argentina más relacionada con T. trivittatus es T. confluens; esta puede ser fácilmente diferenciada de T. trivittatus, porque posee los tergitos casi completamente cubiertos de pigmentación. Color de fondo amarillo claro manchado de castaño oscuro. 

Tityus trivittatus es la especie argentina de escorpión que mejor se ha adaptado a convivir con el hombre; de hecho en la Argentina esta especie parece ser mucho más abundante en ambientes urbanos que en ambientes naturales. La notable abundancia de T. trivittatus en ambientes urbanos, junto con la importante toxicidad de su veneno, han provocado que ésta sea la especie de escorpión responsable de la mayor cantidad de accidentes fatales en la Argentina. 

Fuente: 

Escorpiones de Argentina. 1ra. Ed. Vázquez Mazzini Editores. Buenos Aires, Argentina. 64 p.

Estudio monografico de los escorpiones de la Republica Argentina. Andres A. Ojanguren Affilastro.

domingo, 3 de enero de 2016

Un gran ciervo en el Río Dulce, hace 20 mil años.



Varias decenas de fósiles recuperados en toda la región por el Museo Municipal “Rincón de Atacama” de la ciudad de Termas de Río Hondo, se destaca un resto fósil del cráneo de un Cervidae (Ciervo indeterminado), que aun no fue clasificado correctamente, pero guarda semejanzas con aquellos recuperados en la región pampeana.

Este animal, seguramente se alimentaba en las inmediaciones de lo que es el Río Dulce, curso de agua ya existente durante el Pleistoceno tardío, cuyas dataciones anteriores realizadas por investigadores, brindan una antigüedad de 20 mil años.

Este cervido, aparece asociado a otros grandes integrantes de la paleofauna Cuaternaria, como perezosos, gliptodontes, notoungulados etc, también preservados en nuestra institución.

La familia Cervidae ingresó a América del Sur durante el gran intercambio biótico (límite Plio-Pleistoceno), hace 2,5 millones de años antes del presente. Este grupo sufrió una rápida radiación durante el Pleistoceno, aumentando su diversidad, situación que se manifiesta en la presencia de diversos géneros, tanto actuales como extintos.

Bibliografía sugerida:

ALCARAZ, M.A.; FERRERO, B.S. & NORIEGA, J.I. 2005. Primer registro de Antifer ultra Ameghino, 1889 (Artiodactyla, Cervidae) en el Pleistoceno de Entre Ríos. Revista del Instituto Superior de Correlación Geología, INSUGEO, Miscelánea, 14:65-70.

BONAPARTE, J.F. & BOBOVNIKOV, J. 1974. Algunos fósiles pleistocénicos de la provincia de Tucumán y su significado estratigráfico. Acta Geológica Lilloana, 12(11):171-183.

CABRERA, A. 1929. Sobre los ciervos fósiles sudamericanos llamados Paraceros y Morenelaphus. Memorias de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 15(1):53-64

NOVAS, F. 2006. Buenos Aires hace un millón de años. Editorial Siglo XXI, Ciencia que Ladra. Serie Mayor.