Siempre nos
enseñaron en la escuela que el caballo lo trajeron los españoles a Sudamérica. En
realidad, mucho antes de la colonización, en América se habían desarrollado
unos equinos, más bien parecidos a las cebras.
En Termas
de Río Hondo, el Museo Municipal Rincón de Atacama ha recolectado numerosas
piezas paleontológicas en las inmediaciones del Río Dulce.
Es otro
mamífero aloctono, que llego a Sudamérica a principios del Pleistoceno en el
gran intercambio faunistico de fines del Plioceno. De acuerdo a las recientes
teorías de algunos Paleontólogos, este género seria originario de Sudamérica y
estaría emparentado con Pliohippus
y Dinohippus del Plioceno
de América del norte.
Era un
primitivo caballo, el cual se extinguió poco antes de la llegada de los
primeros colonos sin dejar representantes vivientes, siendo reemplazado por el caballo
europeo. Era similar las cebras de África, pero algo mas bajo y rechoncho, con
extremidades cortas.
Su cráneo
presenta unos huesos nasales algo alargados y pronunciados que las formas
vivientes. Por otro lado, es notable la conformación de las extremidades,
proporcionalmente cortas y anchas, que le confieren al animal un aspecto
macizo. Su peso pudo ser de 400 kilos. El primer registro de un caballo fósil
sudamericano fue el molar superior descubierto por Charles Darwin cerca de
Bahía Blanca (Prov. Buenos Aires), al que Richard Owen identifico en 1840, lo
denomino Equus caballus
(la especie actual), y mas tarde lo denomino Equus curvidens.

Se han
hallado numerosos esqueletos bien preservados en distintas zonas del
país. El registro es ampliamente conocido desde el norte de Ecuador hasta
el sur Patagonico. Desde el punto de vista estratigráfico, es conocido desde el
Plioceno superior (Uquiense) hasta el Pleistoceno superior - Holoceno
(Lujanense reciente). Las características adaptativas de la parte distal de las
extremidades de Hippidion pueden ser indicadores de distintos
tipos de suelo y vegetación.
El hábitat
de Hippidion debería
corresponder a un bosque húmedo y suelo blando. Los Equidos de América del sur
se han extinguido totalmente. Algunos ejemplares más modernos de Hippidion, provienen de sitios
arqueológicos.
Bibliografía
sugerida:
ALBERDI,
M.T.; CARTELLE, C. & PRADO, J.L. 2003. El registro Pleistoceno de Equus
(Amerhippus) e Hippidion (Mammalia, Perissodactyla) de Brasil. Consideraciones
paleoecológicas y biosgeográficas. Ameghiniana, 40:173-196.
AMEGHINO, F. 1889. Contribución al
conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina. Actas de la
Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, 6:1-1027.
LAZA, J. H.
1995. Signos de actividad de insectos. In: Alberdi,
M.T.; Leone, G. & Tonni, E.P. (eds.) Evolución biológica y climática de la región pampeana
durante los últimos cinco millones de años, Un ensayo de correlación con el
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Monografías, 16:341–361.
NORIEGA,
J.I.; CARLINI, A.A. & TONNI, E.P. 2001. Vertebrados del Pleistoceno tardío
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NOVAS, F. 2006. Buenos Aires hace un
millón de años. Editorial Siglo XXI, Ciencia que Ladra. Serie Mayor.